En 2026, el panorama comercial mundial se perfila para un cambio importante. Estados Unidos e India están a punto de finalizar un acuerdo comercial bilateral estancado desde hace tiempo, y Estados Unidos planea reducir significativamente los aranceles sobre los productos indios, del elevado nivel actual del 50% al 15-16%. Este avance comercial histórico, que abarca la energía, la agricultura y la manufactura, no solo apunta directamente al objetivo comercial de 500 000 millones de dólares entre Estados Unidos e India, sino que también insinúa una mayor manipulación geopolítica en la reestructuración de la cadena de suministro global, lo que genera especulaciones en el mercado sobre el triángulo comercial entre Estados Unidos, China e India y la reubicación industrial.
El núcleo de esta ronda de negociaciones comerciales entre Estados Unidos y la India fue una concesión mutua precisa.
La importante reducción de aranceles se ha convertido en un punto clave, ya que Estados Unidos eliminará los aranceles punitivos del 25% sobre las importaciones de petróleo ruso procedentes de la India y los aranceles compensatorios del 25%, lo que reducirá la tasa impositiva general a entre el 15% y el 16%. Esta medida abarca los sectores exportadores más competitivos de la India, como los textiles, las piedras preciosas, el cuero y la maquinaria de construcción. Aliviará directamente la presión derivada de la caída consecutiva de cuatro meses de las exportaciones de la India a Estados Unidos. Los datos muestran que estas exportaciones cayeron de un máximo de 8.800 millones de dólares en mayo a 5.500 millones de dólares en septiembre, con una pérdida de 3.300 millones de dólares en tres meses.
India ha ofrecido concesiones clave a cambio de reducciones arancelarias, comprometiéndose a reducir gradualmente las importaciones de petróleo ruso. Sus refinerías estatales y Reliance Industries ya han comenzado a abastecerse de petróleo de Oriente Medio. Mientras tanto, India flexibilizará las restricciones sobre el maíz y la harina de soja estadounidenses no modificados genéticamente, abriendo un mercado de decenas de miles de millones de dólares para los productos agrícolas estadounidenses.
Ambas partes planean establecer un mecanismo de revisión periódica de los niveles arancelarios y el acceso a los mercados para construir un marco a largo plazo para la futura cooperación comercial. El avance del acuerdo comercial entre Estados Unidos y la India representa esencialmente una doble competencia entre la voluntad política y los principios de mercado, cuyo impacto ya se extiende a las principales economías mundiales.
Estados Unidos ha cosechado múltiples beneficios, ampliando los canales de exportación de energía y productos agrícolas, a la vez que ha aliviado las presiones industriales internas. También ha profundizado su influencia económica sobre la India a través de los lazos comerciales, allanando el camino para la implementación de la "Alianza Económica Indo-Pacífica". Más importante aún, aprovechando la mano de obra barata de la India, Estados Unidos busca establecer una cadena de suministro de respaldo como una "alternativa a China".